acibecheria -a lume do Lleiro-

23 de junio de 2009

Si el pollo tuviera paletillas...

un detalle


Hay platos que rozan la sencillez y este es uno de ellos, no sólo por el modo de prepararlo qsino también por la sencillez de sus ingredientes, como el pollo, al que le hacen compañía unos muslos de conejo.

Dos carnes que me gustan especialmente y que utilizo a menudo, sobre todo la de pollo, su carne no me cansa, cierto es que procuro comprar el que por aquí denominan pollo de corral, a saber. Sea de corral o no lo cierto es que su carne es más sabrosa que la del triste pollo blanco que no sabe absolutamente a nada aunque alimentes sus carnes y su espíritu con vinos, verduras, especias, y todo aquello que sea menester, el resultado siempre será el mismo, rico acompañamiento para tan tristes carnes.

La carne de conejo también me gusta muchísimo, sé que no es tan aceptada como la de pollo, tiene otras connotaciones psicológicas difíciles de controlar, está claro, o te gusta o la detestas. Es una lástima porque admite múltiples preparaciones dignas de una buena mesa. Mami hacía una empanada de conejo que para mí, y con diferencia, es la más rica que he comido. Mención especial a los arroces con conejo, al conejo asado entero y con grandes trozos de cebolla espectacular ¿y en escabeche? ¡Espléndido! y como no, al ajillo. Creo que podría mencionar unas cuantas preparaciones más que me parecen exquisitas, pero hoy simplemente comparte protagonismo con el pollo.

Algunas veces en los asados mezclo dos tipos de carne, me gusta, siempre y cuando sean dos tipos de carne que se complementen bien, como los colores, y en este caso no hay duda, estas dos carnes tan primarias, a su vez son complementarias.

No se me olvida que tengo que contaros el “pollo moruno” para el que necesito las especias que de momento no tengo, prometo que no quedará en el olvido.

Los ingredientes de hoy:

- 2 cuartos traseros de pollo
- 3 patas de conejo
- 5 cebolletas
- ½ pimiento verde
- ½ pimiento rojo
- 1 manzana
- 3 ó 4 dientes de ajo
- Tomillo, romero
- Un vasito de Pedro Ximénez
-Aceite, sal y agua



ingredientes vegetales


Primero he pochado un poco las verduras, las he escurrido y he reservado el aceite. A las verduras del sofrito les he añadido la manzana troceada y con toda la mezcla he cubierto el fondo de una fuente de horno.



las carnes

Salo la carne y la pongo sobre el sofrito, por encima romero, tomillo, el Pedro Ximénez, un vasito de agua, el aceite del sofrito y al horno, a unos 180º grados, dándole la vuelta dos o tres veces para que quede doradito.


preparandose para el horno

Retiro la carne de la fuente, cuelo las verduras, las trituro y las paso por un colador para que quede una salsa lo más fina posible. Reduzco un poco con el jugo del asado.


bien asados

Frío con mantequilla una manzana en gajos gruesos, cuando están doraditos les añado unas cucharadas del jugo del asado, el resto lo mezclo con la salsa anterior para que quede ligera.


el emplatado

Acompañado de unas patatas casi confitadas, que doro justo antes de servirlas, con unos gajos de la manzana, la salsa y el jugo que ha quedado de las manzanas, hacen de estas carnes un plato delicioso.

21 de junio de 2009

Sopas mallorquinas

un detalle

La primera vez que disfruté con estas sopas tendría unos 12 ó 13 años, lo admito, ha llovido lo suyo, pero lo recuerdo como si tan solo hiciera meses.

Otra vez entra en escena la tía Juanita, en una de tantas veces que venía a pasar unos días de sus vacaciones con nosotros. Siempre nos traía alimentos típicos de las islas como el queso de Mahón (enamorada de él desde mi infancia), la sobrasada mallorquina, el camaot, y algún que otro embutido que se hacía en las Baleares de los que sólo recuerdo su aspecto y no sus nombres. Pero aquella vez, además, traía unas alcachofas moradas para hacer las sopas, el resto de sus verduras eran tan accesibles que no necesitaron cruzar el Mediterráneo.

Mi padre era muy de platos de cuchara, hombre de estómago agradecido que no le hacía ascos a nada, casi todo le gustaba, dejaba los huesos tan limpios que se podía reconstruir cualquier esqueleto que pasara por sus manos, pero aquello de unas sopas secas, sin caldo, aquello no entraba dentro de sus esquemas gastronómicos, porque papá, echaba barcos de pan hasta en la sopa de fideos, y claro, esta sopa ya llevaba su pan incorporado y si algo no le gustaba eran las sopas de pan, un contrasentido a su adicción a sus barcos, pero así era el en el aspecto culinario.

La tía preparo las sopas, aquello olía tan rico que era obligatorio probarlas, te podían gustar o no, pero había que comerlas y vaya si se comieron, papá no tuvo ningún reparo en admitir cuanto le gustaron, quizás se vio obligado a esa confesión al repetir con un segundo plato de aquellas deliciosas sopas que yo he repetido muchas veces, siempre con la receta que conservo muy bien de la querida tía Juanita.

Insisto en que esta es la receta que conservo escrita tal y como me la contó ella, y para mí, con diferencia, son las mejores sopas mallorquinas que he comido dentro y fuera de casa.

Ingredientes:

- 1 repollo
- ½ coliflor
- ½ k de alcachofas
- 4 tomates
- 2 cebolletas, 1 cebolla, 2 dientes de ajo
- 1 manojo de espárragos
- ¼ k de magro de cerdo troceadito
- 2 cucharitas (de café) de pimentón
- Un manojo de perejil
- Aceite, manteca de cerdo, sal y pan

los ingredientes

En una cazuela con una cucharada generosa de manteca de cerdo y un chorrito de aceite doro la carne, cuando está lista añado los ajos, la cebolla y las cebolletas.

la carne, las cebolletas, ...

Cuando todo está un poco dorado, añado los tomates troceados, removiendo bien y dejando hacer 3 ó 4 minutos.

el tomate las verduras

Añado el resto de las verduras troceadas y el pimentón, menos la coliflor. Cubro con agua y dejo hervir a fuego lento.

el pimentón cubrir con agua

Cuando veo que a las verduras están casi cocidas, añado la coliflor en trocitos y el perejil picado y dejo que terminen de hacerse.

coliflor y perejil el pan

Mientras corto el pan en láminas muy finas y con ellas cubro el fondo de una cazuela amplia y baja y las mojo con un poco de aceite de oliva.

escurridas sobre el pan

Encima pongo las verduras que con la espumadera voy escurriendo del caldo de cocción y por encima de ellas vuelvo a poner un poco de aceite, lo tapo y dejo reposar unos minutos. En este tiempo el jugo que soltarán las verduras mojan el pan de tal forma que casi no te das cuenta que sigue en el fondo.

el emplatado

Solo por el olor que hay en la cocina mientras se elabora esta sopa ya merece la pena prepararlas. Por cierto, el caldo donde han cocido hace una sopa de las más sabrosas.

14 de junio de 2009

HEMC#34 Pastela

Detalle

No recuerdo la edad que tenía, ni el título de la serie o documental ni tampoco el canal que la emitía, aunque supongo que sería la primera porque por aquellos años el UHF y TVE se repartían todo el protagonismo. A lo que iba, aquella serie trataba sobre la leyenda de los Abencerrajes, importante familia de la nobleza que vivían en el interior de la Alambra.

Era muy propio de la época tener enemigos políticos y ellos los tenían, no soy historiadora por lo que no la recuerdo muy bien, pero había unos líos amorosos entre un Abencerraje y una dama de la nobleza, aunque no está claro que fuera cierto tal vez fuera tan solo una leyenda, el caso es que Boadil toma represalias y manda decapitar a todos los Abencerrajes. Dicen que aún no se ha podido borrar el color rojizo de las piedras por donde corrió la sangre desde el salón, desde entonces llamado de los Abencerrajes hasta el patio de los leones.

Aquella historia me impresionó tanto que desde entonces he sentido especial interés por todo lo relacionado con esa cultura, sobre todo por su gastronomía y sus leyendas.

He decidido preparar una pastela, pastel delicioso de orígen árabe digno de una comida con el mismísimo Boabdil, y tengo dos formas de prepararla, esta de hoy ya está experimentada en casa, y gustó, la otra me la dio mi jefe “susordenes” Sr. Miró.

Para preparar la pastela de Fernando tengo que hacer primero su pollo moruno que está de muerte, pero no tengo todos los ingredientes necesarios para su elaboración, me faltan esas “especias morunas” fundamentales e imprescindibles. Prometo compartirlo en su momento.

Los primeros ingredientes:

- 3 cuartos traseros de pollo
- 2 dientes de ajo
- 2 puerros
- 2 zanahorias
- Agua o caldo

ingredientes

Doro el pollo en una sartén amplia con los dos dientes de ajo y el aceite.

freir pollo

Cuando su color es como el ámbar le añado los puerros, las zanahorias, y el caldo, punto de sal y lo dejo cocer hasta que esté tierno. Ya cocido lo limpio de pieles y huesos, desmenuzo su carne y la reservo.

verduras con caldo

Más ingredientes:

- 1 cebolleta hermosa
- Una cucharada de mantequilla
- Azafrán
- 1 cucharada de canela
- 1 cucharada de jengibre
- 2 cucharadas de miel
- Azúcar en polvo
- 50 g de almendras laminadas
- Aceite de oliva
- Pasta filo

Frío la cebolleta con la mantequilla hasta que esté blanda. Añado el pollo troceado, la canela, el jengibre, el azafrán, la miel y un poco de la salsa donde ha cocido el pollo y dejo que cueza todo junto unos minutos. Compruebo el punto de sal, retiro del fuego y dejo enfriar.

mezcla

Doro las láminas de almendra en un poco de aceite, las escurro y reservo por separado las almendras y el aceite.

almendras

Hago tiras anchas con 6 láminas de pasta filo, pongo unas 2 ó 3 cucharadas generosas del relleno, encima una capa de las láminas de almendra y enrollo con cuidado para que no se rompa la pasta ni se salga el relleno.

almendrasfritas

Paso las pastelas a una fuente de horno, las pinto con aceite de freír las almendras y dejo caer una capa generosa de azúcar glas y al horno, que estará a 180º donde cocerán unos 12 minutos más o menos, o hasta que estén bien doraditas.

pintar con azucar

Por último y por encima un poco de canela como punto final.

emplatado

Mejor calientes o templadas, pero si sobran, si es que sobran, recomiendo encender el horno y cuando esté caliente apagarlo, y en ese momento meter las pastelas unos minutos para que cojan un poco de calor y listo.

7 de junio de 2009

Magdalenas

un detalle de su corona de azúcar

Me gustaría ser capaz de conseguir el sabor de aquellas valencianas de forma alargada que comía cuando era pequeña, aquellas que vendían en la panadería del barrio, que ahora ya no existe. Debo añadir que no guardo un buen recuerdo del panadero por ser una persona antipática y bastante tacaño, pero sus valencianas y su pan bombón era de lo mejorcito del barrio.

Os contaré una maldad, el “pobre hombre” era feúcho, además de bajito, quizás por eso se casó entrado en años con una mujer bastante más joven y, que según contaban por el barrio, lo único que le interesaba de él era su dinero, algo de verdad debía de haber en todo aquello porque el negocio no duró demasiado tiempo después de aquel casorio. Por cierto, desde entonces ningún negocio ha prosperado en el local donde estaba la panadería.

Bueno, bueno, que me pierdo en el recuerdo y me olvido de las valencianas que tenían una textura esponjosa y un dulzor perfecto. Hasta su tamaño era el ideal para una merienda, que si además iba acompañada con una onza de chocolate aquello se convertía en algo digno de palacio terrenal que no he podido olvidar. Por eso cada vez que hago magdalenas sueño con conseguir aquel sabor, que no es fácil, no me desanimo porque espero ser capaz de conseguirlo algún día. Lo seguiré intentando.

Estas de hoy son las que hicimos en el curso, son fáciles y se tarda menos en prepararlas que bajar a la tienda a comprar una bolsa de cualquier marca industrial.

Los ingredientes para unas 25 unidades

- 150 g de aceite de oliva
- 180 g de azúcar
- 4 huevos
- 200 gr. de harina
- 16 g de levadura (una cucharita o un sobrecillo)
- La ralladura de una naranja
- El chocolate y las almendras laminadas es optativo


los ingredientes

Mª Luisa nos dijo que era bueno seguir el orden de los ingredientes en la preparación de la masa y yo lo he seguido tal cual están escritos.

azucar + aceite

Lo primero ha sido mezclar bien con unas barrillas el aceite con el azúcar.

después los huevos

Despues, añadir los huevos y seguir batiendo.

ahora la harina

Lo último la harina, la levadura y la ralladura de naranja, bien mezclado para que no queden grumos que estropearían el resultado final.

ya en la manga pastelera

He pasado la mezcla a una manga pastelera para facilitar el relleno de las cápsulas que ya están sobre la placa del horno.

moldes  a medio rellenos el azúcar

Sobre unas cuantas he puesto unos trocitos de chocolate y encima otro poco más de masa. En otras unas láminas de almendra cruda y por supuesto, azúcar sobre todas ellas.

fuera del horno

Con el horno a 180º se cuecen en 15 minutos más o menos, en este caso algo menos, pero como siempre, hay que ponerse de acuerdo con el horno de cada casa.

emplatado

Empiezo a dudar que exista la magdalena casera perfecta, me estoy refiriendo a la forma, o por lo menos a mi no me quedan todas iguales ni queriendo y mira que lo intento, pero la forma no influyó en el resultado final que fué bastante digno.

un detalle de chocolate

Las de chocolate tenían un puntillo de lo más golosón.

1 de junio de 2009

Lubina ¿A la sal?

un detalle

Hay fines de semana de 24 horas y este ha sido uno de ellos, ya que he tenido el sábado ocupado en menesteres francamente apetecibles e instructivos o lo que es lo mismo, “sarna con gusto no pica” pero ocupa.

Otra vez Valdemanco, curso de repostería casera. Esta vez no ha sido Juan el jefe del horno, ha sido Mª Luisa, que nos ha enseñado en pocas horas a preparar desde unas galletas a una tarta de naranja glaseada, pasando por otras elaboraciones que os contaré, bueno, más que contaros creo que lo iré haciendo poco a poco para compartirlo.

No os podéis imaginar el olor que había en el taller, fue lo más duro. Por la tarde al finalizar el curso hicimos la degustación de todo lo elaborado, Mª Luisa lo colocó en el orden que ella consideraba que debíamos empezar a disfrutar y disfrutamos. Todo estaba bueno y apetecible, las rosquillas fritas, la quesada de piña, espectacular la tarta de manzana, las magdalenas, las galletas… en fin, sólo me queda añadir que nos lo pasamos estupendamente, el grupo era estupendo y además estuve acompañada por Paqui, Pepa y Olga. Un día de lo más completo.

Esto implica que llegué con retraso a mi cita semanal y con un plato de pescado de extrema sencillez. Cuando cocino los fines de semana procuro hacer fotos, por si acaso, y en este caso merece la pena compartir el plato y aprovechar las fotos.

Los ingredientes:

- 2 lubinas abiertas y sin espina central
- Sal gorda
- 12 gambones
- La parte verde de un puerro
- 2 dientes de ajo
- Perejil
- Salsa Perrins
- Aceite de oliva


En una sartén con un poco de aceite he puesto a pochar el puerro, después he añadido las cabezas de los gambones. Una vez sofritas las he aplastado con mucho cuidado para que no sufrieran. Despues he añadido un vaso grande de agua y he dejado cocer unos minutos. Lo he colado y aplastado bien, lo reservé

las lubinas

Mancho con una fina capa de aceite el fondo de una fuente de horno donde coloco las dos lubinas con la piel hacia arriba. Mojo la sal con un poco de agua para que al ponerla sobre el pescado se caiga lo menos posible. Con el horno ya caliente a unos 180º introduzco el pescado y dejo hacer unos 12-15 minutos.

la sal

Mientras en una sartén con un chorrito de aceite de oliva preparo el ajillo donde se harán los gambones y a media fritura añado un chorrito de salsa perrins. Los retiro de la sartén y los reservo en un plato. Cubro con el caldo de las cabezas y dejo cocer a fuego fuerte hasta que esté el pescado. Añado un chorrito de agua con harina de maíz para espesarlo una pizca (De este paso no tengo fotos, pero es tan fácil que no las necesita).

quitar la sal quitar su piel

Retiro con cuidado la sal que está sobre el pescado, y con mimo quito la piel que sale con una facilidad asombrosa. Pongo un lomo y una brochetita por persona (cantidad suficiente si el lomo es generoso, este lo era) y por encima un poco de la rica salsa, el resto a una salsera.

el emplatado

Sencillo, pero a la vez ligero y muy sabroso. Espero que os guste.

24 de mayo de 2009

Una base con higos

detalle

Tuve que esperar un par de meses hasta que en los mercados encontré higos secos, ya era casi Navidad y aproveché para hacer estos aperitivos (o pintxos, lo siento pero aún estoy bajo influencias donostiarras). Lo cierto es que tenía las fotos un tanto despistadas, lo que ha hecho que haya tardado tanto en contaros este rico bocado, siempre que os gusten los higos claro. A mí me encantan, tengan el color que tengan, estén frescos, secos, vayan con chocolate, al licor, en compota, para que seguir si creo que me gustan de cualquier forma.

También admito no comer todos los que me gustaría, es una cuestión de lorzas o bultos que después me salen por distintas partes del cuerpo, en fin, nos seguiremos jugando un gramo que otro, la ocasión lo merece.

Siempre los paso por agua fría para quitarles la harina que traen, sobre todo si no son para comer directamente y aún así intento limpiarla bastante, no me gusta nada, me da mucha grima.

Estos son los ingredientes para la base de higos:

1 k de higos secos
1 cucharita de canela
200 g de almendra cruda (molida)
1 cucharada de azúcar moreno
Una copita de anís dulce

los ingredientes

Ya limpios de la harina que los arropa les corto el rabito, los troceo un poco y los pongo en el vaso de la batidora, añado la almendra, la canela, el azúcar y la copita de anís y lo trituro hasta que se queda hecho una pasta.

triturar los higos

Pongo la pasta sobre plástico, que envuelvo apretando para que no queden huecos dentro, y le doy forma cilíndrica . Lo reservo en la nevra hasta el día siguiente para que se endurezca un poco y se pueda cortar en rodajas no demasiado gruesas, pero lo suficiente para que se puedan coger con los dedos y no se rompan.

dar forma al pan bien enrollado

He puesto sobre las rodajas:

Una cucharita de compota de manzana y encima una guinda
Una cucharita de queso cremoso, sobre él un poco de mermelada de melocotón.
Por encima de todo un hilillo de Pedro Ximénez.

emplatado

¿Os habéis fijado en el reflejo de mi ventana? Que haría yo sin ella.

17 de mayo de 2009

Hoy, un pintxomari

pintxo con hongos y micuit


Unos días de vacaciones han hecho que mi fin de semana se reduzca al domingo, lo que implica que no he tenido tiempo de hacer prácticamente nada, además de no estar nada motivada para cocinar demasiado.

Han sido unos días intensos donde me han ocurrido cosas interesantes que os contaré en breve.

Como no tenía muchas ganas de cocinar y he vuelto con ciertas influencias gastronómicas de Donosti, he preparado para comer unos pintxos, uno de ellos en honor a nuestro amigo Josemari (Cocinar para los amigos) que paso a contaros. Os pongo también la foto del pan “preñao” (bollu preñau) que se hace en un plis plas.

pintxo preñao

El único secreto para este mini, es la calidad del chorizo, en este caso donostiarra de pura cepa, un poco de masa de pan, cocer en el horno y listo.

Para el pintxo de lujo.

- Unas láminas de hongo
- Unas rodajas de foie micuit
- Un poco de bechamel
- Queso rallado
- Láminas de pan

He cortado en láminas medio sombrero de un hongo y las he puesto sobre una fuente que puede ir al horno, un poco de sal, un poco de pimienta, un chorrito de aceite y a cocer a uno 170º, cuidando que no queden secas. Mientras he preparado una bechamel donde la cantidad de nata líquida ganaba a la leche.

cortar el pan en diagonal

El pan, en este caso recién hecho, lo he cortado en diagonal y lo he colocado en la fuente de horno. Sobre él, las láminas de hongo.

poner el micuit

Encima media rodaja de foie micuit.

la bechamel

Una cucharada de bechamel cubierta con abundante queso rallado. Hilo de aceite por encima y al horno a unos 180º.

el queso rallado

Creo que serviría para formar parte de esas barras llenas de maravillosos pintxos que he tenido la suerte de disfrutar estos días.

gratinado

Josemari, no tenía foie pero creo que el micuit ha cumplido su objetivo ¡Ah! y gracias por todo.

9 de mayo de 2009

Skrei

un detalle

Las aguas de Noruega nos regalan el skrei, del que dicen que es un bacalao único, por su calidad y por las características que lo diferencian de los demás, la migración de miles de kilómetros y su alimentación a base de mariscos y arenques. Vaya, el pata negra de los bacalaos.

La primera vez que escuché a alguien hablar sobre este bacalao, y de esto hace ya unos cuantos años, fue a Gonzalo Sol en un programa de radio donde hablaba con el propietario del restaurante El Foque, que está en la calle Suero de Quiñónes de Madrid. Allí se estaban celebrando unas jornadas gastronómicas a base de skrei. Lógicamente las especialidades en El Foque son a base de bacalao, aunque sería más correcto decir que casi la totalidad de su carta está dedicada a este pescado. Confieso haber hecho más de una visita a este restaurante y nunca hemos salido decepcionados y eso que ninguno coincidíamos en elegir menú.

Por eso cuando vi en la pescadería anunciado a bombo y platillo “Skrei enteros” no dudé ni un momento llevarme uno a casa para comprobar todo lo que cuentan sobre sus prietas carnes.

No tenía muy claro como cocinarlo y en ese momento tampoco se me pasó por la cabeza buscar alguna receta en libros o internet. Bastaba con ver su aspecto para darse cuenta que no necesitaba grandes elaboraciones, así que con unos pocos ingredientes ha salido un plato delicioso.

Los ingredientes:

- 1 Skrei
- 2 cebolletas
- 2 puerros
- 1 pimiento verde
- Tomillo, romero, perejil (una ramita de cada)
- Aceite de oliva virgen

los ingredientes

Pimiento verde, cebolletas y puerros, cortados en juliana, pasan a formar parte de ese sofrito que, cuando esté en su punto, pasaré a un colador para recuperar todo el aceite de su fritura.

el sofrito

Cubro el fondo de una fuente de horno con el sofrito haciendo una cama que recibirá con orgullo al ilustre y principal ingrediente, el bacalao al que he salado ligeramente.

el bacalao sobre su cama

El tomillo, el romero y el perejil picado lo añado al aceite de la fritura, lo trituro todo junto con la batidora y a continuación cubro las tajadas del bacalao con esta mezcla.

elaceite con la hierbas

Lo meto al horno a 180º, que llevará encendido como mínimo unos 15 minutos. Dependerá del horno, pero tened en cuenta que no debe quedar pasado o perderá toda su gracia, como cualquier pescado al horno cuando se hace demasiado.

el emplatado

Ya estoy deseando que llegue la próxima temporada de esta maravilla de pescado y tener la suerte de poder comprarlo.

2 de mayo de 2009

hemc # 33 Madrid, Madrid, Madrid…

detalle del relleno


Como Madrid está sin cerca
a todos gustos da entrada;
nombre hay de Puerta Cerrada;
más pásala quien se acerca.

Tirso de Molina

El azul que tiene hoy el cielo de Madrid es maravilloso, es exactamente el “azul cielo” con el que muchas veces se define un azul claro y limpio, porque ese cielo, aunque parezca increíble, hoy está limpio, supongo que por el ligero viento que hemos tenido estos días.

El HEMEC 33 ha propuesto un tema diferente, "Piensa globalmente, come localmente" elegido por Ajonjoli de La flor del Calabacin y esta vez, rápidamente, me he puesto a pensar en productos locales y cercanos.

Me ha resultado fácil elegir después de revisar “Recetas típicas de Madrid” de Manuel Martínez Llopis. Dice este libro que Madrid ha sido como un pozo sin fondo donde han ido entrando usos y costumbres de gentes que, desde los más remotos rincones de España, se desplazaban a la capital del Reino y que estos inmigrantes traían sus cocinas vernáculas que se daban a conocer a través de figones, hostales, casas de comidas y tabernas.

Son mucho los dulces que se consideran típicos de Madrid, como los famosos bartolillos rellenos de crema, de los que dice Manuel Martínez Llopis "fueron mencionados en ocasiones por los saineteros y las novelas de costumbres, que resaltan la fama que adquirieron en su tiempo los preparados en la antigua casa de Botín y los del horno de la calle del Pozo", donde también podían, y aún se pueden, adquirir hojaldres de todo tipo, que recomiendo probar si no lo habéis hecho, los hojaldres rellenos de crema o con cabello de angel son sin duda los mejores que he comido en mi vida, me estoy refiriendo a la Pasteleria del Pozo que aún conserva ese aire isabelino del Madrid galdosiano. Su pastel ruso es indescriptible, hay que probarlo.

Después de esta revisión no podía encontrar una receta con ingredientes más humildes, más sencillos, de los que encuentras en cualquier punto de cualquier región, en cualquier zona, en cualquier barrio y por supuesto en este Madrid que quiero como si fuera mío. Os presento los Bartolillos madrileños.

Ingredientes:

Para la crema:

- 50 g de harina
- ½ l de leche
- 2 huevos
- 75 g de azúcar25 g de mantequilla
- cáscara de limón.

Para la masa:

- 250 g de harina floja
- 1 dl de leche
- 2 huevos,
- 100 g de azúcar
- 100 g de manteca de cerdo
- ¼ l d aceite (para freír)


los ingredientes

En un cuenco he puesto los huevos (yo he utiliado 3 yemas) y el azúcar, todo bien mezclado para recibir a la harina, después de esta tarea es el momento de poner un poco de la leche fría.

preparando la crema


El resto de la leche la pongo a cocer con la cáscara de limón en un cazo, cuando empieza a hervir añado la mezcla anterior y sin dejar de remover dejo que cueza a fuego muy lento unos 6 minutos más o menos.

la mantequilla al final la crema está lista

Lo retiro del fuego y añado la mantequilla que mezclo con la crema y dejo que se enfríe totalmente.

Para la masa lo primero es mezclar la harina, la leche y los huevos hasta que esté bien ligado y después añadir la manteca y el azúcar. Tiene que quedar una consistencia parecida a la que se emplea para hacer empanadillas. Debo deciros que para obtener esa consistencia he necesitado añadir más harina.

empezando la masa la masa y su grasa

Bien trabajada la masa la dejo reposar durante una hora aproximadamente.

la masa

La extiendo con el rodillo hasta que quede una lámina delgada, pero que no se rompa al rellenarla.

cortar en triángulos y rellenar

Se corta en triángulos que se unen por las bases de dos en dos, en uno de ellos pongo una cucharada de crema y lo cubro con el otro triángulo, uno y pego los bordes y los corto con una rueda corta pastas, de esta forma quedarán bien sellados y con un corte bastante uniforme.

pegar y cortar bordes

Los frío en el aceite, bien caliente, hasta que queden dorados e inflados. Los espolvoreo con azúcar glasé y un poco de canela molida.

el emplatado

Calientes están deliciosos, pero fríos no se quedan atrás.

26 de abril de 2009

Ambientes orientales

el emplatado

¡Ha vuelto a ocurrir! No se en que día vivo, otra vez se me ha pasado la fecha del HMEC, y mira que tenía unos hojaldres rellenos tan monos y tan ricos ellos, que le vamos a hacer :(
Prometo ser de las primeras en el próximo.

Después de este previo fracaso no me siento motivada para hablar de hojaldre, y es por ello que he elegido un plato que nada tiene que ver en ingredientes ni en preparación.

Mi hija es una enamorada de Japón y por supuesto de su gastronomía. No es la primera vez que he tenido que preparar sushi para ella y para Verónica (hasta julio en Lovaina). No soy una experta, ni mucho menos, pero pongo mucha voluntad en que por lo menos sea comestible, y creo que lo es, aunque nunca me he atrevido a colgar ninguno de mis sushis ¡Dios me libre! Con la de maestros que debe de haber por estos mundos no estoy dispuesta a recibir dañinos mensajes “anónimos” incapaces de aceptar los “errores” ajenos.

Pero si soy capaz de contaros este delicioso plato con un ambiente oriental lleno de color y de sabor. Más o menos será plato de fiesta según sea alguno de sus ingredientes.

Ingredientes:

- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 2 zanahorias
- 1 calabacín
- 1 berenjena
-1 manojo de espárragos verdes

Todas estas verduras, bien limpias y cortadas como para un desfile, las salteo por separado y las reservo.

las verduras

- 1 puerro
- 1 vasito de vino blanco
- Perejil
- Lomo de cerdo (también cortado para el desfile)
- 2 carabineros
- Fideos chinos
- Salsa de soja
- Sal y aceite de oliva.

Salteo el lomo de cerdo y lo reservo.

la carne

Sofrío el puerro al que añado un vasito de vino blanco y perejil picado, dejo cocer hasta que se evapore todo el vino.

el perejil y el vino

La mitad de este sofrito lo mezclo con la carne de cerdo, y la mitad de las verduras anteriores, añado un chorrito de salsa de soja y mezclo bien todos los ingredientes.

la mezcla

Con la otra mitad mezclo el resto de las verduras, más salsa de soja, y ahora añado los dos carabineros que ya tengo troceados y salteados.

los fideos

Cuezo los fideos siguiendo las instrucciones del fabricante y ya sólo queda mezclarlos con las dos preparaciones anteriores.

un detalle con carabinero un detalle con carne

No soy capaz de decir cual me gustó más.